domingo 29 enero 2023

La crisis de fentanilo de los Estados Unidos: más de mil 500 personas por semana mueren por sobredosis

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  • Millones de estadounidenses sufren de adicción a diversos tipos de opioides.
  • La pandemia ayudó a allanar el camino para el ascenso del fentanilo.
  • El consumo de fentanilo ha desatado una ola de muertes sin precedentes.

Estados Unidos está pasando por una de las peores crisis de drogas de su historia. Más de mil 500 personas por semana mueren por sobredosis relacionadas con opioides, un número que se ha disparado en todo el país en medio y como consecuencia de la pandemia de Covid-19. Mientras tanto, millones de estadounidenses más sufren de adicción a diversos tipos de opioides.

Los analistas dicen que el problema comenzó con la prescripción excesiva de analgésicos legales. Sin embargo señalan que se ha intensificado en los últimos años con la afluencia de heroína barata y opioides sintéticos, particularmente fentanilo, suministrados por cárteles de la droga extranjeros. La crisis ha alcanzado tal escala que se ha convertido en un lastre para la economía y una amenaza para la seguridad nacional. El uso indebido de opioides le está costando al país norteamericano decenas de miles de millones de dólares anuales. El costo se va no sólo en gastos de atención de la salud sino también en forma de mano de obra debilitada.

Crece el problema con la pandemia

El Covid-19 ayudó a allanar el camino para el ascenso del fentanilo. Llevados al aburrimiento y al aislamiento por el confinamiento, muchos estadounidenses recurrieron a las drogas ilegales. En 2020 y 2021, el fentanilo mató a más personas que nunca. Desde que comenzó la pandemia, más de 165 mil personas han muerto por sobredosis de opiáceos, mientras que más de un millón han muerto a causa del Covid-19. Las crisis sanitarias duales han ayudado a reducir en unos tres años la esperanza de vida en Estados Unidos. Ahora se encuentra en su nivel más bajo en 25 años.

Según la Administración de Control de Drogas, gran parte del fentanilo ilícito se fabrica en el extranjero y se introduce de contrabando en la Unión Americana a través de México. Ambas naciones vecinas trabajan en conjunto para eliminar el tráfico y fabricación de opioides ilegales. No obstante, los ingredientes químicos utilizados para fabricar las drogas están disponibles en todo el mundo, y con la oportunidad de obtener grandes ganancias es probable que surjan nuevos proveedores. Por ejemplo, en 2019, China decidió declarar las sustancias relacionadas con el fentanilo como sustancias controladas a instancias del entonces presidente Donald Trump. Sin embargo el cambio terminó desviando una mayor parte del comercio a través de México.

¿Qué es el fentanilo?

El fentanilo es un opioide sintético, 50 veces más potente que la heroína y hasta 100 veces más potente que la morfina. Puede administrarse en forma de inyección mediante un parche que se coloca en la piel de la persona. También como tabletas que se chupan como pastillas para la tos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), a partir de 2014 cada vez más adictos estadounidenses han empezado a consumir el fentanilo. Es utilizado como un equivalente rápido y barato de la heroína.

Su consumo ha desatado una ola de muertes sin precedentes. Tan solo de abril de 2020 a abril de 2021 murieron más de 100 mil estadounidenses por el consumo excesivo de esta droga sintética. Prácticamente 275 personas al día. La epidemia de opiáceos está teniendo consecuencias devastadoras en otros aspectos de la salud pública, causando altas tasas de hepatitis C, VIH y otras enfermedades, principalmente debido a las jeringas compartidas.

Afectaciones a la economía

Los opioides también han afectado la economía. Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades calculan que el uso de fentanilo le cuesta a EUA unos 78 mil millones de dólares por año. Dicha cuenta incluye costos de atención médica, pérdida de productividad, programas de tratamiento y gastos legales. Solo en 2017, el costo del uso indebido de opioides y las sobredosis fatales se estimó en alrededor de mil millones de dólares.

Al testificar ante el Senado estadounidense en 2017, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, entonces presidenta de la Reserva Federal, vinculó la epidemia de opiáceos con la disminución de la participación en la fuerza laboral entre los “trabajadores en edad productiva”. El difunto economista de la Universidad de Princeton, Alan Krueger, escribió que podría representar el 20 por ciento de la disminución en la participación entre los hombres y el 25 por ciento entre las mujeres entre 1999 y 2015.

Emergencia de salud pública

En 2017, el expresidente Trump declaró la epidemia de opioides como una emergencia de salud pública. Un año después, Trump promulgó la Ley de Apoyo a los Pacientes y las Comunidades. Esa era una legislación bipartidista destinada a ampliar aún más el acceso al tratamiento de adicciones y aumentar la investigación sobre analgésicos alternativos, entre otras cosas. Sin embargo, algunos de sus críticos argumentan que no proporcionó suficiente financiación sostenida para frenar la crisis.

Algunos estados como Florida han desarrollado programas que conecta a los pacientes con tratamiento asistido por medicamentos. El tratamiento asistido por medicamentos aumenta el acceso a los fármacos buprenorfina, naltrexona o metadona, que puede contrarrestar las sobredosis de opioides en situaciones de emergencia.

Por otro lado, la guerra contra el narcotráfico que se libra en México también forma parte de esta cruzada contra los opioides. Sin embargo, aunque existen adictos a estas sustancias en nuestro país, no representa un problema de salud pública de la misma envergadura que para nuestros vecinos del norte. A pesar de eso, nosotros ponemos los muertos.

 

 

 

 

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